Receta de tarta de queso ligera

Ante todo, espero que hayáis pasado un feliz San Valentín 🙂 Yo soy muy poco de días concretos, pero ya sabéis, para todo lo que sea cara al público (como es la repostería) hay que plegarse un poco a lo que celebra o no celebra la mayoría.

Aparte de la receta de cupcakes que tengo que hacer, según el sorteo que organicé en la página de Facebook, hoy os dejo aquí una receta de tarta de queso muy rica que me recomendó una amiga y a la cual he hecho un par de modificaciones personales. A ver qué os parece:

Tarte de queso ligero

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Preparación

1- Entre los ingredientes de la tarta cuento la masa quebrada, que está hecha usando la receta de pâte brisée que incluí en un post anterior. Para tener la cantidad suficiente, tenemos que emplear el doble de ingredientes que la receta que ya colgué, es decir, 160 gramos de harina, 80 de mantequilla, 3,2 gramos de sal y 50 gramos de leche. Utilizamos el método sablage que también está explicado en ese post.

Aparte de esto, necesitaremos:

  • 200 mililitros de nata para cocinar
  • 175 gramos de queso blanco suave
  • 200 mililitros de agua
  • Medio sobre de gelatina de limón en polvo

¿Por qué digo que la tarta es ligera? Si os fijáis, no lleva ni un poco de azúcar, y la grasa que lleva es moderada. Si queréis reducirla aún más, podéis sustituir el queso por queso blanco ligero, y buscar la nata más ligera que encontréis (la de cocinar lleva por ley al menos el 18% de materia grasa). La mantequilla de la masa quebrada puede sustituirse por margarina ligera también, y usar leche desnatada.

2- Para empezar, cocinaremos en el horno la base de la tarta. Aconsejo forrar el molde con papel de horno, o embadurnarlo con mantequilla, o se pegará. También pueden practicársele unos pequeños agujeros con el cuchillo, para evitar que se infle demasiado. Tendremos que cocinarlo unos 10 minutos a 170 ºC.

3- Una vez tenemos la base cocinada, mezclamos en un recipiente la nata y el queso, batiendo éste muy bien hasta que se disuelva en la nata y no queden tropezones. Mientras tanto, calentamos el agua en el microondas hasta que esté hirviendo (y al sacarla tenemos mucho cuidado por el posible supercalentamiento, asegurándonos de darle unos golpecitos sin tocarla por si acaso) y disolvemos la gelatina en ella. Mezclamos la nata, el queso y la gelatina.

4- Sin dejarla reposar mucho tiempo (la gelatina se enfría rápido en contacto con nata y queso y empieza a endurecer) la vertemos sobre la base de la tarta. Si quisiéramos una tarta más profunda, podríamos haber colocado más masa y doblado las proporciones de los ingredientes. Esta tarta quedará muy finita, como podréis ver.

Metemos la tarta en el mismo molde a la nevera, y la dejamos reposar unas dos horas, suficiente para que la gelatina se cuaje bien. Con esta masa quebrada de base, NO recomiendo congelador.

Una vez la tengamos lista, podemos decorarla con sirope de fresa, con mermelada de cualquier fruto rojo (por ejemplo, frambuesa), o con unas frutas (cualquier baya, o como he hecho yo, fresas).

¡Y el resultado es este!

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Una respuesta a “Receta de tarta de queso ligera”

  1. febrero 16, 2012 at 3:01 pm #

    Que rica, y el detalle de la fresa, genial!

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